Perspectivas electorales 2019 en República Dominicana

Por LUIS COLUMNA

Con la entrada del nuevo año, República Dominicana en términos políticos ha entrado oficialmente en un año preelectoral” ya que en el 2020, se celebraran dos procesos electorales: Las municipales y luego, las presidenciales, vicepresidenciales y  legislativas de forma conjunta.

En tal sentido, el calendario electoral 2019, establece el día 06 octubre como la fecha para la escogencia de los candidatos oficiales de los partidos, a través de la celebración de primarias abiertas, cerradas, por aclamación o asamblea de delegados, pero simultaneas, por disposición expresa de la Ley 33-18 (Ley de Partido) como preámbulo de las elecciones municipales del 16 de febrero 2020 y las presidenciales y congresuales, el 17 de mayo de ese mismo año.

A esto se suma el uso de las nuevas tecnologías aplicada al debate político, la ferviente participación de la población en temas electorales, el clientelismo político y otras prácticas. Sin embargo se destaca un afincamiento de la democracia y la tolerancia de los políticos a las críticas de la población. Pero sin dudas, el tema estelar de este convulso año preelectoral, lo constituye las actuales pretensiones reeleccionistas del sector peledeista que apoya al presidente de la República Danilo Medina y las aspiraciones presidenciales del ex presidente de la República y presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Leonel  Fernández, a retornar al poder ahora en el 2020.

En segundo lugar y con menos preocupación, está la definición del candidato presidencial del principal partido de la oposición y real alternativa de poder, que deberá enfrentarse al todavía reinante PLD. El Partido Revolucionario Dominicano (PRM) tendrá que definirse entre el ex presidente de República Hipólito Mejía Domínguez y su último candidato presidencial, Luis Abinader, ambos con mucha fuerza interna, aunque las encuestas al momento, destacan la superioridad de Abinader en la intención del voto interno.

En el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), actual aliado al gobierno peledeista, la situación es nada preocupante y de absoluta tranquilad, dada su baja influencia electoral en el 2016 y previsiblemente en el 2020. En esta organización no hay actualmente lucha política. La razón es que su líder y presidente, quien por demás es el actual Canciller de la República, Miguel Vargas, no tiene adversario con capacidad de desafiar sus decisiones, tras la salida de los actuales líderes del PRM.

En tanto que en el Partido Reformistas Social Cristiano (PRSC), la elección de su candidato presidencial será igual que en su par del PRD. No habrá turbulencia que altere el orden ni el sistema político. Los reformistas se intercalaron a los perredeístas como socio preferencial del Gobierno en el 2016 y dependiendo de quién sea el candidato presidencial en el PLD 2019,  la puerta giratoria podría darse la vuelta nuevamente de cara al 20.

Recordar que el PRD y el PRSC polarizaron las preferencias política y el poder por décadas, hasta la incursión del PLD en el poder en 1996.

Como se puede observar, la estrategia y la negociación serán las herramientas que primaran en el escenario político electoral dominicano, incluso por encima del discurso y el uso de los recursos económicos.  El mejor indicativo de ello se verá a la interno del PLD, donde el presidente de la República Danilo Medina y el presidente de la organización política Leonel Fernández, se perfilan como virtuales oponentes.

En tal sentido y la luz de que ambos líderes, son estadistas con bastante experiencia en manejo de asunto de estado, es previsible que prime un proceso negociador, pues un pulso entre ellos en cualquier de los sentidos, sería un salvoconducto expreso  de invitación al poder, al que resulte elegido candidato presidencial del Partido Revolucionario  Moderno (PRM). Este último partido, como parte de su estrategia política, hará todo lo que esté en sus manos para meter el dedo en los ojos del PLD y agravar la lucha interna.

La implementación de la estrategia igualmente será utilizada por todos los partidos, grandes y pequeños. Unos para sobrevivir al exigente 1% del sufragio total de proceso electoral 2020 reclamado por la Ley de Partidos y otros para garantizar su permanecía en el poder o ascender al mismo.

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